Muerte de Juan Cruz Vitali: Para la Unidad Regional XVII fue un accidente

El jefe de la Unidad Regional XVII, Gonzalo Paz, detalló la persecución a Juan Cruz Vitali y el contexto en cual se ejecutó el disparo que causó la muerte del joven de 23 años. “La persona intenta buscar el arma del funcionario policial y, en virtud de eso, se produce el forcejeo que en forma accidental luego le hace perder la vida”, sostuvo Paz.

Juan Cruz Vitali murió este fin de semana luego de evadir un operativo de control de alcoholemia en Capitán Bermúdez. Se dirigió a una vivienda ubicada en Montevideo al 400, donde arribaron tres uniformados que ingresaron al lugar y, en un hecho hasta ahora poco esclarecido, le dispararon en la nuca.


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“Indudablemente es un día triste para la Unidad por las dos familias, la del personal policial que está detenido y la familia del joven que fue víctima del hecho”, comenzó diciendo Paz y continuó relatando la persecución: “Mientras se desarrollaba el operativo de control de alcoholemia, se observa un desplazamiento de un vehículo a alta velocidad, impacta a otro que venía circulando en el mismo sentido, lo esquiva, arrasa y sigue su circulación. El personal policial y del municipio tienen que tirarse a la banquina para evitar ser embestidos”.

“Se inicia una persecución policial por diferentes puntos de la ciudad que finaliza en un domicilio, allí se intenta la aprehensión de la persona que se fugó, y se produce una refriega donde fallece este joven”, explicó y agregó: “El desenlace está en etapa de investigación, lo único que puedo adelantar es que la persona intenta buscar el arma del funcionario policial y en virtud de eso se produce el forcejeo que en forma accidental le hace perder su vida”.

Por este caso, se encuentran apartados de sus cargos e investigados el jefe de la Agrupación Cuerpos, un superior y dos efectivos. “Llevaron adelante la persecución con vocación de servicio. Cuando uno persigue a un vehículo que viene a alta velocidad no sabe lo que sucedió antes, no sabe si ha cometido o no un ilícito. Entonces pone en riesgo su vida y la de terceros en un hecho de esta índole”, expresó Paz.

“Cuando tiene este desenlace, uno realmente se siente muy triste porque siempre se preserva la vida. En nuestro trabajo a veces se tienen que resolver en circunstancias de segundos situaciones en las que quizás con mayor tiempo se tomarían otro tipo de determinaciones”, concluyó.